TakkLines.

aeleaene:

Evil Dead 2013 ★★★ (con spoilers por todos lados)
Evil Dead (2013) no es una mala película. Tampoco es lo que los trailers, los pósters y el tagline decían, porque hay decenas de películas miles de veces más aterrorizantes. Tiene litros de sangre, vómito, secuencias incómodas, desmembramientos, cutters cortando lenguas, sierras eléctricas, incendios y libros diabólicos escritos en perfecto inglés. Nada mal.
Pero es un terrible remake. La versión de Fede Álvarez se aleja dramáticamente de la versión original de Sam Raimi, donde Evil Dead destacó porque, más allá de incluír gore, exorcismos y jóvenes que mueren por coger lejos de sus padres, tenía humor. Y esa es la razón por la que pasan los años y la gente vuelve a ella. Nadie jamás ha dicho que la historia es grandiosa, los efectos de cine serie B destacaron justo por lo limitados que eran y Bruce Campbell tiene un carisma invencible.
Nada de eso está aquí. Culpar al síndrome de abstinencia para justificar las extrañas visiones diabólicas es la primera señal de que Álvarez y compañía se lo toman demasiado en serio. A los 10 minutos sabes que ninguno de los protagonistas te importará un poco, así que sus muertes son poco significativas —aunque el gore excesivo se agradece. La secuencia de las ramas violadoras es tan en serio que resulta mucho más ridícula que la original. El guiño que hace a los fans al mostrar la sierra eléctrica no es suficiente. Conforme se acerca el final se nota que no pudieron mantener el nivel de tensión y se convierte en algo ridículo, pero involuntario.
No intento decir que los remakes deben ser idénticos a sus versiones previas. Los remakes, así como los covers de las canciones, deben crear manteniendo la esencia del material original. Lo más importante de Evil Dead de Raimi era su mezcla de gore y humor.
El tono serio de Evil Dead 2013 tiene tanto sentido como si alguien hiciera un remake cómico de The Shining.
A final de cuentas, los 90 minutos de Evil Dead pasan rápido y tiene muertes espectaculares —una sierra eléctrica dentro de una garganta nunca se vió mejor— pero es obvio a menos de un mes de su estreno que no tendrá el status de la original. No imagino a uno solo de los fans originales —esos que tienen el boxset ‘forrado’ de piel humana al estilo del Necronomicon— prefiriendo la nueva versión.

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Evil Dead 2013 ★★★ (con spoilers por todos lados)

Evil Dead (2013) no es una mala película. Tampoco es lo que los trailers, los pósters y el tagline decían, porque hay decenas de películas miles de veces más aterrorizantes. Tiene litros de sangre, vómito, secuencias incómodas, desmembramientos, cutters cortando lenguas, sierras eléctricas, incendios y libros diabólicos escritos en perfecto inglés. Nada mal.

Pero es un terrible remake. La versión de Fede Álvarez se aleja dramáticamente de la versión original de Sam Raimi, donde Evil Dead destacó porque, más allá de incluír gore, exorcismos y jóvenes que mueren por coger lejos de sus padres, tenía humor. Y esa es la razón por la que pasan los años y la gente vuelve a ella. Nadie jamás ha dicho que la historia es grandiosa, los efectos de cine serie B destacaron justo por lo limitados que eran y Bruce Campbell tiene un carisma invencible.

Nada de eso está aquí. Culpar al síndrome de abstinencia para justificar las extrañas visiones diabólicas es la primera señal de que Álvarez y compañía se lo toman demasiado en serio. A los 10 minutos sabes que ninguno de los protagonistas te importará un poco, así que sus muertes son poco significativas —aunque el gore excesivo se agradece. La secuencia de las ramas violadoras es tan en serio que resulta mucho más ridícula que la original. El guiño que hace a los fans al mostrar la sierra eléctrica no es suficiente. Conforme se acerca el final se nota que no pudieron mantener el nivel de tensión y se convierte en algo ridículo, pero involuntario.

No intento decir que los remakes deben ser idénticos a sus versiones previas. Los remakes, así como los covers de las canciones, deben crear manteniendo la esencia del material original. Lo más importante de Evil Dead de Raimi era su mezcla de gore y humor.

El tono serio de Evil Dead 2013 tiene tanto sentido como si alguien hiciera un remake cómico de The Shining.

A final de cuentas, los 90 minutos de Evil Dead pasan rápido y tiene muertes espectaculares —una sierra eléctrica dentro de una garganta nunca se vió mejor— pero es obvio a menos de un mes de su estreno que no tendrá el status de la original. No imagino a uno solo de los fans originales —esos que tienen el boxset ‘forrado’ de piel humana al estilo del Necronomicon— prefiriendo la nueva versión.

De Olly Moss para la Academia. ¿Cómo elegir un favorito?

De Olly Moss para la Academia. ¿Cómo elegir un favorito?

Whatever.

Whatever.

I Admit It: I Don’t Really Like Christopher Nolan’s Movies All That Much (There, I said it) By LEV GROSSMAN

Como gran fan de American Psycho -la novela de Bret Easton Ellis- sé que esta secuela no tiene razón de existir. Es dirigida por Morgan J. Freeman -no confundir con Morgan Freeman- quien ya había dirigido un episodio de Dawson’s Creek y productor tanto de Teen Mom como de 16 & Pregnant, gulp. Sin embargo, tenía una genuina curiosidad por ver esta película, hecha directamente para video. Imaginaba que de un modo forzado conectarían las historias de ambas cintas, pero que habría cierto respeto hacia la original.
Falso.
La trama es esta: Rachel Newman tiene 12 años cuando es testigo del último homicidio de Patrick Bateman. Ella estaba presente porque su propia niñera decide llevarla a su cita romántica con Pat, (¿Bateman saliendo con una niñera? imposible) quien pone cinta en sus manos y las amarra a sus sillas. Rachel se libera y justo cuando Bateman estaba a punto de dar el golpe final a la niñera, lo ataca con un picahielos, hiriéndolo mortalmente (¿Bateman termina asesinado por una niña que aún no inicia la secundaria? Uhmm…) Rachel huye del lugar donde están los cuerpos de Patrick, la niñera y las cabezas de sus víctimas pasadas, en el refrigerador. Rachel no le cuenta a nadie, la policía descubre todos los crímenes que Bateman hizo, pero nunca interroga a Rachel, aún cuando no hay que ser un genio para saber que esa niñera debía estar esa noche con la niña y que en el departamento de Bateman había 2 sillas con sangre y señales de cinta. ¿Huh?
Pasan los años y Rachel es una chica universitaria, interpretada por Mila Kunis. Quiere estudiar criminología y pertenecer al FBI, así que se inscribe en una clase donde Starkman, un profesor interpretado por William ‘Capitán Kirk’ Shatner, está obsesionado con el caso de Patrick Bateman. La recomendación de Starkman es poderosa, pues 9 de 10 estudiantes que ha elegido como asistente personal han sido contratados por el FBI.
Rachel, decidida por completo a ser la asistente de Starkman, identifica las 3 principales amenazas ante su meta: A) La chica que se acuesta con el profesor, B) El tipo rico que puede sobornar a quien quiera para conseguir lo que quiere y C) El tipo que si es listo y apto para el empleo -aunque incapaz de peinarse, aparentemente.
Lo que la protagonista decide hacer es mostrar su necesidad obsesiva por ese puesto y asesinar a todas sus amenazas, así como a policías y gente que se convierte en testigo al estar en el lugar y hora equivocados. Nadie sospecha que ella está detrás de los crímenes ( ? ) hasta el final, donde finge su muerte en un accidente automovilístico que tiene el peor fuego alguna vez filmado en CGI. Pasan los años y Rachel consigue su trabajo ideal en el FBI. En una firma de libros Rachel se presenta ante su ex-psiquiatra, solo para mostrarle que sigue viva. Porque, ya saben: es inteligente, cruel y malvada.
•••
Si la trama suena tan estúpida no es culpa de mi descripción. Es una mala premisa desde el inicio, pero es mucho peor que intenten relacionarla con American Psycho. Los instantes donde aparece Patrick Bateman son terribles y nada acorde a la psicología del personaje. Bateman jamás habría intentado matar a alguien en su propia casa, la estética lujosa y superficial de la primera parte jamás aparece, la hoz que Rachel muestra en el poster jamás se muestra en la cinta (WTF) y es obvio que solo intenta emular el cuchillo del poster original; hay períodos extensos sin música y su soundtrack es nada comparado con lo que intentó ser el de la película original de Mary Harron.
En la original, los homicidios son secundarios. Lo importante es el análisis de la cultura estadounidense auto-complaciente en el inicio de una nueva década. En la secuela lo importante es que alguien que no ha visto el material original puede armar una secuela y cobrar por ello.

Como gran fan de American Psycho -la novela de Bret Easton Ellis- sé que esta secuela no tiene razón de existir. Es dirigida por Morgan J. Freeman -no confundir con Morgan Freeman- quien ya había dirigido un episodio de Dawson’s Creek y productor tanto de Teen Mom como de 16 & Pregnant, gulp. Sin embargo, tenía una genuina curiosidad por ver esta película, hecha directamente para video. Imaginaba que de un modo forzado conectarían las historias de ambas cintas, pero que habría cierto respeto hacia la original.

Falso.

La trama es esta: Rachel Newman tiene 12 años cuando es testigo del último homicidio de Patrick Bateman. Ella estaba presente porque su propia niñera decide llevarla a su cita romántica con Pat, (¿Bateman saliendo con una niñera? imposible) quien pone cinta en sus manos y las amarra a sus sillas. Rachel se libera y justo cuando Bateman estaba a punto de dar el golpe final a la niñera, lo ataca con un picahielos, hiriéndolo mortalmente (¿Bateman termina asesinado por una niña que aún no inicia la secundaria? Uhmm…) Rachel huye del lugar donde están los cuerpos de Patrick, la niñera y las cabezas de sus víctimas pasadas, en el refrigerador. Rachel no le cuenta a nadie, la policía descubre todos los crímenes que Bateman hizo, pero nunca interroga a Rachel, aún cuando no hay que ser un genio para saber que esa niñera debía estar esa noche con la niña y que en el departamento de Bateman había 2 sillas con sangre y señales de cinta. ¿Huh?

Pasan los años y Rachel es una chica universitaria, interpretada por Mila Kunis. Quiere estudiar criminología y pertenecer al FBI, así que se inscribe en una clase donde Starkman, un profesor interpretado por William ‘Capitán Kirk’ Shatner, está obsesionado con el caso de Patrick Bateman. La recomendación de Starkman es poderosa, pues 9 de 10 estudiantes que ha elegido como asistente personal han sido contratados por el FBI.

Rachel, decidida por completo a ser la asistente de Starkman, identifica las 3 principales amenazas ante su meta: A) La chica que se acuesta con el profesor, B) El tipo rico que puede sobornar a quien quiera para conseguir lo que quiere y C) El tipo que si es listo y apto para el empleo -aunque incapaz de peinarse, aparentemente.

Lo que la protagonista decide hacer es mostrar su necesidad obsesiva por ese puesto y asesinar a todas sus amenazas, así como a policías y gente que se convierte en testigo al estar en el lugar y hora equivocados. Nadie sospecha que ella está detrás de los crímenes ( ? ) hasta el final, donde finge su muerte en un accidente automovilístico que tiene el peor fuego alguna vez filmado en CGI. Pasan los años y Rachel consigue su trabajo ideal en el FBI. En una firma de libros Rachel se presenta ante su ex-psiquiatra, solo para mostrarle que sigue viva. Porque, ya saben: es inteligente, cruel y malvada.

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Si la trama suena tan estúpida no es culpa de mi descripción. Es una mala premisa desde el inicio, pero es mucho peor que intenten relacionarla con American Psycho. Los instantes donde aparece Patrick Bateman son terribles y nada acorde a la psicología del personaje. Bateman jamás habría intentado matar a alguien en su propia casa, la estética lujosa y superficial de la primera parte jamás aparece, la hoz que Rachel muestra en el poster jamás se muestra en la cinta (WTF) y es obvio que solo intenta emular el cuchillo del poster original; hay períodos extensos sin música y su soundtrack es nada comparado con lo que intentó ser el de la película original de Mary Harron.

En la original, los homicidios son secundarios. Lo importante es el análisis de la cultura estadounidense auto-complaciente en el inicio de una nueva década. En la secuela lo importante es que alguien que no ha visto el material original puede armar una secuela y cobrar por ello.

Hoy encontré este trailer, me pareció grandioso. Aún con mi alto interés por ver la película de tan peculiar título, supuse la vería en el 2017 -si tenía suerte. No es que viva en el siglo pasado y sólo vea películas que traen las distribuidoras a este país, pero, siendo cine noruego, descarté de inmediato hacer una búsqueda online.
Pasaron algunas horas, que dediqué a ver la 3a temporada de Community -rockea universos- hasta que recibí un par de DMs de una chica. Me decía que ya vió The Artist y no pude evitar hacer el chiste de ‘¿La viste subtitulada?’. Respondió con doble ja. Agradecí el gesto, sé que mi chiste era un cliché gigantesco. Y entonces quise mostrarle el trailer de ‘Turn Me On, Dammit!’. Conozco poco a esta chica, pero sé que tiene sensibilidad para esta clase de temas y su opinión me interesa. Corte a: Esta chica no solo ya lo había visto, sino que me ofrece el link para ver ‘Turn Me On, Dammit!’ en HD, subtitulada al inglés. A riesgo de decir una obviedad, esta chica rockea.
‘Turn Me On, Dammit!’ es, creo, mi primera película noruega. No sólo eso: es honesta, ligera pero importante, juvenil y divertida. La protagonista -quien se parece a alguien que conozco, lo sé, pero no recuerdo a quién- está enamorada de un chico, quien, para la mala suerte de ella, es un cobarde. Seguro a muchas les ha pasado. Sucede algo con la protagonista y su vida estudiantil se derrumba de golpe -aunque, para ser honestos, nunca ha estado en un gran momento. El resto sugiero lo vean ustedes mismos. La película dura tan sólo 72 minutos y es ampliamente recomendable.

Hoy encontré este trailer, me pareció grandioso. Aún con mi alto interés por ver la película de tan peculiar título, supuse la vería en el 2017 -si tenía suerte. No es que viva en el siglo pasado y sólo vea películas que traen las distribuidoras a este país, pero, siendo cine noruego, descarté de inmediato hacer una búsqueda online.

Pasaron algunas horas, que dediqué a ver la 3a temporada de Community -rockea universos- hasta que recibí un par de DMs de una chica. Me decía que ya vió The Artist y no pude evitar hacer el chiste de ‘¿La viste subtitulada?’. Respondió con doble ja. Agradecí el gesto, sé que mi chiste era un cliché gigantesco. Y entonces quise mostrarle el trailer de ‘Turn Me On, Dammit!’. Conozco poco a esta chica, pero sé que tiene sensibilidad para esta clase de temas y su opinión me interesa. Corte a: Esta chica no solo ya lo había visto, sino que me ofrece el link para ver ‘Turn Me On, Dammit!’ en HD, subtitulada al inglés. A riesgo de decir una obviedad, esta chica rockea.

‘Turn Me On, Dammit!’ es, creo, mi primera película noruega. No sólo eso: es honesta, ligera pero importante, juvenil y divertida. La protagonista -quien se parece a alguien que conozco, lo sé, pero no recuerdo a quién- está enamorada de un chico, quien, para la mala suerte de ella, es un cobarde. Seguro a muchas les ha pasado. Sucede algo con la protagonista y su vida estudiantil se derrumba de golpe -aunque, para ser honestos, nunca ha estado en un gran momento. El resto sugiero lo vean ustedes mismos. La película dura tan sólo 72 minutos y es ampliamente recomendable.

Family isn’t a word… it’s a sentence. The Royal Tenenbaums (2001)

Family isn’t a word… it’s a sentence. The Royal Tenenbaums (2001)

They’re here. Poltergeist (1982)

They’re here. Poltergeist (1982)

Trapped in time. Surrounded by evil. Low on gas. -Army of Darkness (1992)

Trapped in time. Surrounded by evil. Low on gas. -Army of Darkness (1992)

En febrero del 2010, Leonardo DiCaprio, en medio de una relación-laboral-casi-romántica con Scorsese, promocionaba Shutter Island y dió una entrevista para Esquire US. En ella menciona su profundo respeto hacia Martin, diciendo que solo Steven Spielberg sabe tanto de cine como él. En febrero del 2012, con Hugo, comprobamos que también hay pocas personas que aman tanto el cine.
Hugo, una historia que Martin decidió filmar por recomendación de su esposa -a quien en varios medios se le cita diciéndole ‘nunca haces películas que nuestra hija pueda ver’- no parece una historia del estilo de Scorsese. No hay violencia social y no hay mafiosos, vaya. No aparecen el propio DiCaprio ni Robert DeNiro. Lo que si tenemos es a un niño huérfano en París a quien le gusta arreglar maquinarias, cosa que aprendió de su padre, quien era relojero. Cuando a este niño, Hugo, no le queda nada en el mundo más que reparar por completo la máquina que dejó incompleta con su padre, descubrimos donde vive y a quienes roba para conseguir las piezas faltantes. Así conoce a Isabella, interpretada por Chloë Grace Moretz, una adorable bookwormcita sofisticada de la que todo niño de 10 años podría enamorarse. Y así, la historia deja de tener a Hugo como punto principal y se revela que lo que mueve los hilos de todo esto es George Méliès, un sujeto que descubrió el cine a través de los hermanos Lumiére y quedó maravillado. Méliès era mago antes de ser uno de los primeros cineastas, lo cual dice mucho del cine como medio de expresión.
El 3D es notable, aunque posiblemente innecesario. La película tiene un reparto increíble, tanto así que Hugo recibe un libro de Saruman, discute con Gandhi y escapa constantemente de Borat. Hay secuencias con Chaplin y Stephen Lloyd -este último aparece en esa famosa escena donde está cayendo de un edificio, solo sujetándose de las manecillas de un reloj gigante, cosa que Hugo replica escenas después- que enmarcan la época en que está basada la historia.
En mi proyección, la audiencia estaba feliz. Se sorprendían con aquella anécdota de L’Arrivée d’un Train à la Ciotat, donde un tren avanzaba hacia la pantalla y la gente corría aterrorizada, pensando que serían arrollados. Se sentía un ambiente de inocencia, pero todos estábamos en la misma sala oscura por la misma razón que Scorsese filmó Hugo: por amor al cine.
Si amas las películas, si amas este video de los good ol’ Smashing Pumpkins, amarás Hugo.

En febrero del 2010, Leonardo DiCaprio, en medio de una relación-laboral-casi-romántica con Scorsese, promocionaba Shutter Island y dió una entrevista para Esquire US. En ella menciona su profundo respeto hacia Martin, diciendo que solo Steven Spielberg sabe tanto de cine como él. En febrero del 2012, con Hugo, comprobamos que también hay pocas personas que aman tanto el cine.

Hugo, una historia que Martin decidió filmar por recomendación de su esposa -a quien en varios medios se le cita diciéndole ‘nunca haces películas que nuestra hija pueda ver’- no parece una historia del estilo de Scorsese. No hay violencia social y no hay mafiosos, vaya. No aparecen el propio DiCaprio ni Robert DeNiro. Lo que si tenemos es a un niño huérfano en París a quien le gusta arreglar maquinarias, cosa que aprendió de su padre, quien era relojero. Cuando a este niño, Hugo, no le queda nada en el mundo más que reparar por completo la máquina que dejó incompleta con su padre, descubrimos donde vive y a quienes roba para conseguir las piezas faltantes. Así conoce a Isabella, interpretada por Chloë Grace Moretz, una adorable bookwormcita sofisticada de la que todo niño de 10 años podría enamorarse. Y así, la historia deja de tener a Hugo como punto principal y se revela que lo que mueve los hilos de todo esto es George Méliès, un sujeto que descubrió el cine a través de los hermanos Lumiére y quedó maravillado. Méliès era mago antes de ser uno de los primeros cineastas, lo cual dice mucho del cine como medio de expresión.

El 3D es notable, aunque posiblemente innecesario. La película tiene un reparto increíble, tanto así que Hugo recibe un libro de Saruman, discute con Gandhi y escapa constantemente de Borat. Hay secuencias con Chaplin y Stephen Lloyd -este último aparece en esa famosa escena donde está cayendo de un edificio, solo sujetándose de las manecillas de un reloj gigante, cosa que Hugo replica escenas después- que enmarcan la época en que está basada la historia.

En mi proyección, la audiencia estaba feliz. Se sorprendían con aquella anécdota de L’Arrivée d’un Train à la Ciotat, donde un tren avanzaba hacia la pantalla y la gente corría aterrorizada, pensando que serían arrollados. Se sentía un ambiente de inocencia, pero todos estábamos en la misma sala oscura por la misma razón que Scorsese filmó Hugo: por amor al cine.

Si amas las películas, si amas este video de los good ol’ Smashing Pumpkins, amarás Hugo.